Qué significa inshallah y cuándo usar esta expresión

Inshallah es una de las palabras más utilizadas en árabe que seguro habrás escuchado miles de veces. En este artículo conocerás su significado, cómo pronunciarla y cuándo usarla. ¡Empecemos!

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que significa inshallah

¿Qué significa inshallah?

Inshallah significa: “si Dios quiere”.

¿Cuándo utilizar inshallah?

Como tantas otras expresiones religiosas en árabe, «inshallah” se dice constantemente, tanto que en muchas ocasiones acaba por perder ese sentido tan solemne y acaba siendo una expresión que nos ayuda a expresarnos en contextos distintos.

Para empezar, se utiliza siempre que hablemos de futuro, y en contextos de lo más coloquiales.

Así, por ejemplo, diríamos:

  • Inshallah esta tarde iré a verte
  • Te llamo el lunes y quedamos inshallah
  • Espero que puedas venirte al cine el sábado inshallah

Y aunque este es el uso más común, muchas veces, sin perder su significado original, es utilizado en otros contextos y para decir entre líneas otras cosas.

¿Qué quieren decir muchas veces (en realidad) cuando utilizan esta palabra? Aquí van algunos ejemplos:

Para dar la bendición, dar suerte o ánimo, ese “verás que sí”

Muchas veces, hablando con alguien, le contamos algunos planes que tenemos, o cosas que vamos a hacer y que deseamos que salgan bien: un proyecto, un viaje, un examen, una cita con el médico… Lo normal es que la persona con la que hablemos al ver nuestras expectativas diga “Inshallah”, dándonos así su bendición, deseándonos que todo nos salga como deseamos. Ese “verás que sí


También nosotros podemos intercalar “Inshallah” mientras hablamos de esos planes y normalmente al decirla el otro la repetirá, como reafirmando nuestro deseo. 

Para responder de forma afirmativa, con ánimo de que eso ocurra, un “claro que sí”

A veces alguien nos pregunta por ejemplo: “¿Qué tal si vamos a la playa algún día?”, o “¿Te parece que te llame la semana que viene y tomamos un café?”. Al responder “Inshallah”, y aunque el plan no tiene una fecha concreta, mostramos interés por él y dejamos claro que nos gustaría realizarlo.

Cuando sabemos que algo es poco probable que ocurra, pero aun así nos gustaría que pasara

A veces hablamos de planes o expectativas futuras que sabemos que no son muy probables, pero aun así nos encantaría que pasaran. Vamos, lo que conocemos como el “ojalá” de toda la vida (que por cierto de ahí viene la palabra).

Las vueltas del mundo son muy grandes, así que nunca se sabe si terminaremos consiguiendo eso que deseamos. Con ese “Inshallah”, nos damos o nos dan ese extra de suerte y buenos deseos para conseguirlo. 

Cuando no queremos decir un “no” claro, y preferimos dejarlo en el aire, como un “ya se verá”, “ya veremos”

Cuando esperas una respuesta concreta a una pregunta concreta y te dicen “inshallah”, amig@, la cosa tiene pocas posibilidades de cumplirse.

Por ejemplo, estamos quedando con un carpintero para que venga a casa a hacer unos arreglos, y le decimos que necesitamos que esté en casa a las 9.

Si la respuesta no es bien clara y no nos asegura que estará en casa a esa hora y en vez de eso nos dice “Inshallah”, uff, eso puede significar que viene a las 11.00, a las 15.00 o que ni viene.

Si a preguntas muy claras como por ejemplo “¿Me vas a subir el sueldo?”, “¿Quieres salir conmigo?”, o “¿Me llevarías al aeropuerto?”, te responden con un simple “Inchallah”, mejor no esperes un aumento, sal con otr@ y búscate un taxi. Esa persona sabe desde el principio que más bien es que no, pero por no decirlo claramente tira del “Inshallah”, dejando así un final abierto de la historia, porque oye, ¡nunca se sabe!

¿Cómo pronunciar inshallah?

Aunque la palabra “inchallah” se suele escribir como veis, se pronuncia haciendo una pausa en medio y poniendo el acento en las últimas vocales de cada palabra, es decir, “inshá-alláh”, (transcripción fonética de andar por casa, pero bueno, ¿se entiende no? ☺️)

Creo que los significados reales de “inshallah” en realidad son casi infinitos porque cada persona le da su giro, y según quién nos la diga, cómo y en qué contexto puede variar su significado completamente.


Hay que tener en cuenta que en Marruecos los planes son siempre muy “flexibles”, es casi imposible programar un día por completo, siempre pasan cosas que alteran nuestras expectativas y que hacen que al final salgan las cosas a su manera. Quizás esta palabra tan ambigua haga mucho porque eso sea así, todo está siempre en el aire, en manos de Dios, todo tiene unos tiempos que no somos capaces de controlar y los planes se suelen cumplir a medias (como mucho).

Si a esto le sumamos el hecho de que a los marroquíes les cuesta mucho dar un “no” por respuesta, ¡la combinación es explosiva!